Todos aquellos que se oponen a la autocrítica constructiva que vela por la mejora de la situación del pueblo saharaui son enemigos de este pueblo, por ignorar el sacrificio y la sangre de sus mártires. Aquellos que se colocan al margen de los principios de la Revolución, e incluso constituyen un obstáculo para la realización de su irrevocable cometido, están contribuyendo a quitar la esperanza y la ilusión al pueblo saharaui y a aumentar su sufrimiento. Todo el que está de acuerdo con la corrupción, tanto si forma parte de sus actos como si hace la vista gorda ante los mismos, es cómplice de los crímenes cometidos contra el pueblo saharaui.